Reflexiones desde la academia para el proceso de planeación nacional del desarrollo en el marco de la agenda 2030 Paz


Mediante el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 16 se busca la construcción de sociedades pacíficas, justas y con instituciones fuertes alrededor de todo el mundo. La violencia, en todas sus expresiones, que ha existido en la historia de la humanidad y que hoy se manifiesta de forma muy importante en varios países en desarrollo, hace imposible el alcance del desarrollo sostenible. La paz es una condición indispensable para el desarrollo pleno del ser humano.

Para la concepción actual, la paz no es un fin, sino un proceso dinámico que resulta de la justicia. La nueva perspectiva internacionalista visualiza a la paz como un proceso integral y complejo de mediano y largo plazo basada en los Derechos Humanos, el desarrollo y el respeto al medio ambiente; con una serie de herramientas de corte humanitario, políticas, socioeconómicas y militares. En esta visión, la paz no es un fin en si mismo, sino un proceso mediante el cual la resolución del conflicto sea fruto de la justicia. No supone el rechazo al conflicto, sino su abordaje y resolución de manera pacífica.

El Índice de paz Global (IEP, 2017c) y el Índice de Estado de Derecho (World Justice Project, 2018) dos Índices confirman que la situación de ausencia de paz en México es alta al compararnos con el resto del mundo. En el primer Índice se encontró dentro del 15% menos pacífico de la muestra y en el segundo dentro del 20%. En términos generales, los países que superan a México en ausencia de paz están en Medio Oriente y en África, y enfrentan conflictos armados como guerras civiles e intervenciones de otros países. Por lo tanto, México es de los países menos pacíficos entre aquellos que en teoría no están en guerra.

Desde 2006 México enfrenta una crisis de grandes magnitudes en términos de paz. Una guerra entre el Estado y entre los cárteles de la droga ha incrementado los niveles de violencia en el país a tal grado que en 9 2017 se registraron 25,339 homicidios intencionales, la cifra más alta que se ha registrado en la historia de México (SESNSP, 2018). También hay un fuerte problema de desaparecidos. De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, desde 2006 han desaparecido en México más de 35 mil personas (SESNSP, 2018). 


Las violaciones a los Derechos Humanos son alarmantes en México y han sido reconocidas por múltiples actores, entre ellos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH, 2017), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a México (ACNUDH, 2016) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, 2015). Sin menoscabar la enorme responsabilidad que tienen las Organizaciones del Crimen Organizado en los altos niveles de violencia que hay en el país, el Estado Mexicano también ha jugado un papel importante, principalmente desde el despliegue de las fuerzas armadas para el combate del crimen. Las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, la tortura y la violencia contra los defensores de los Derechos Humanos son problemas graves y en aumento en México. Finalmente, la impunidad es una de las expresiones de ausencia de paz que está en niveles altos y que va a la alza en México. De acuerdo con el Índice Global de Impunidad México, desarrollado por la Universidad de las Américas en Puebla (Le Clercq & Rodríguez, 2018) y estimado de forma anual desde 2015, México es cuarto país más impune de los 69 países estudiados.